Mantenimiento preventivo de flotillas
¿Cómo decidir qué unidad atender primero en tu flota?
Son las 7:30 de la mañana y una empresa de transporte tiene 45 unidades disponibles para iniciar operación.
El responsable de mantenimiento revisa los pendientes:
- seis camiones están próximos a servicio;
- tres ya superaron el kilometraje programado;
- dos presentan desgaste irregular en las llantas delanteras;
- una unidad regresó con una reparación reciente en suspensión;
- otra reportó pérdida recurrente de presión en una llanta.
El taller solamente tiene capacidad para recibir tres vehículos.
La pregunta ya no es qué es el mantenimiento preventivo.
La pregunta real es: ¿Qué camiones deben entrar primero?
En una flotilla, priorizar únicamente por fecha o kilometraje puede dejar fuera señales que ya están apareciendo en la operación. El historial del vehículo, el comportamiento de sus llantas, las reparaciones recientes y su importancia para la operación también deberían formar parte de la decisión.
El mantenimiento preventivo no empieza cuando el camión entra al taller
El mantenimiento preventivo comienza mucho antes de levantar una unidad con un gato o abrir una orden de trabajo.
Empieza con información para decidir correctamente cuándo intervenir un vehículo conviene conocer al menos:
- kilometraje actual;
- fecha y kilometraje del último servicio;
- mantenimientos realizados;
- reparaciones recientes;
- incidencias reportadas por el operador;
- condición de frenos, suspensión y dirección;
- presión y desgaste de las llantas;
- tiempo que la unidad ha permanecido fuera de servicio.
Si estos datos están dispersos entre hojas de cálculo, reportes de taller y revisiones visuales, priorizar puede terminar dependiendo de quién detectó primero el problema. Una flotilla madura intenta convertir esas observaciones en criterios comparables.
El kilometraje por sí solo no determina qué unidad debe atenderse primero
Supongamos que tenemos dos tractocamiones.
Unidad 18
- 10,500 km desde el último servicio.
- Sin reportes recientes.
- Desgaste uniforme de las llantas.
- Sin reparaciones correctivas durante los últimos dos meses.
Unidad 32
- 8,600 km desde el último servicio.
- Vibración reportada por el operador.
- Desgaste irregular en las llantas del eje direccional.
- Reparación reciente de un componente de suspensión.
Si nuestro único criterio fuera el kilometraje, la unidad 18 entraría primero al taller, pero la unidad 32 está mostrando varias señales que justifican una inspección anticipada.
Eso es precisamente lo que cambia cuando el mantenimiento preventivo deja de funcionar como un simple calendario.
Las llantas del camión también funcionan como una señal de mantenimiento
Para una flotilla, una llanta no solamente es un consumible, su desgaste puede contar parte de la historia mecánica del vehículo.
Una llanta con desgaste uniforme normalmente está haciendo un trabajo muy distinto a otra que presenta desgaste acelerado en un hombro, patrones irregulares o diferencias importantes frente a su posición equivalente. Por eso el responsable de mantenimiento debería observar no solamente:
¿Cuántos milímetros de piso quedan? sino también cómo se está desgastando la llanta.
Un patrón anormal puede justificar revisar distintos componentes del vehículo.
Por ejemplo:
Desgaste mayor en un hombro
Puede justificar revisar alineación, geometría del eje, componentes de suspensión o condiciones de operación.
Desgaste irregular o escalonado
Conviene inspeccionar suspensión, balanceo, alineación y otros factores mecánicos antes de limitarse a sustituir el neumático.
Diferencias importantes entre llantas del mismo eje
Pueden indicar que las dos posiciones no están trabajando bajo condiciones equivalentes.
Pérdida recurrente de presión
No debería resolverse únicamente agregando aire. Conviene revisar válvula, sellado, rueda, perforaciones y condición general del neumático para encontrar la causa.
La llanta puede terminar siendo el componente que evidencia un problema antes de que éste aparezca claramente en otra parte del vehículo.
Cambiar la llanta sin buscar la causa puede repetir el problema
Volvamos a la unidad 32. El responsable detecta desgaste irregular en una llanta direccional.
Una decisión rápida sería: retirar la llanta y colocar una nueva.
El camión vuelve a operación, pero si el desgaste estaba relacionado con una condición mecánica y esa condición continúa, la nueva llanta puede comenzar a desarrollar el mismo patrón.
La empresa habría resuelto el síntoma, no la causa. Para una flotilla eso tiene dos consecuencias.
- La primera es mecánica: el problema sigue presente.
- La segunda es económica: se consume prematuramente otro neumático.
Por eso la gestión de llantas debería formar parte del mantenimiento preventivo del vehículo y no mantenerse completamente aislada del taller.
Cómo priorizar el mantenimiento preventivo de una flotilla
No existe una fórmula universal que funcione para todas las empresas de transporte, pero sí podemos construir un criterio sencillo que permita ordenar los pendientes.
Tomemos cuatro factores:
- vencimiento del servicio;
- incidencias recientes;
- condición observada;
- criticidad de la unidad para la operación.
Asignemos una puntuación básica de 0 a 3.
| Factor | Unidad 18 | Unidad 32 |
|---|---|---|
| Servicio vencido o próximo | 3 | 1 |
| Incidencias recientes | 0 | 3 |
| Condición observada | 0 | 3 |
| Criticidad operativa | 2 | 2 |
| Prioridad total | 5 | 9 |
- La unidad 18 está más próxima a su servicio programado.
- La 32 acumula señales suficientes para justificar atención primero.
La puntuación no pretende convertirse en una norma pero sirve para ilustrar un cambio importante:
la prioridad puede construirse a partir de varios datos y no solamente de kilómetros recorridos.
Una empresa puede agregar otros criterios como antigüedad, tipo de ruta, frecuencia de fallas, horas de operación o costo histórico.
El historial de mantenimiento cambia la forma de interpretar una falla
Veamos otra unidad.
Durante los últimos siete meses encontramos:
- Enero: servicio de frenos.
- Marzo: revisión de suspensión.
- Mayo: vibración reportada.
- Junio: alineación.
- Julio: desgaste irregular de las llantas delanteras.
Si cada evento se analiza de manera independiente, parecen trabajos distintos. Pero al revisar el historial de mantenimiento, aparece un patrón que merece atención.
- La pregunta deja de ser: ¿Qué necesita reparar hoy esta unidad?
- y pasa a ser: ¿Por qué esta unidad sigue generando incidencias relacionadas con el mismo conjunto mecánico?
Esa diferencia es importante, el mantenimiento preventivo sirve para intervenir antes de la falla, pero el historial permite evitar que distintas señales se interpreten como problemas aislados.
Qué debería contener un plan de mantenimiento preventivo de flotillas
Un plan de mantenimiento preventivo no necesita convertirse en un documento complicado, pero sí debería dejar claro cuándo debe revisarse cada componente y qué dato activa la intervención.
Un ejemplo básico:
| Componente | Criterio | Información que conviene registrar |
|---|---|---|
| Motor | Kilometraje / horas | Último servicio, próximo servicio, aceite, filtros |
| Frenos | Inspección / kilometraje | Espesor, incidencias, reemplazos |
| Suspensión | Inspección / comportamiento | Componentes, reparaciones, síntomas |
| Dirección | Inspección / condición | Juego, alineación, reparaciones |
| Llantas | Kilometraje / condición | Presión, profundidad, desgaste, posición |
| Sistema eléctrico | Tiempo / diagnóstico | Batería, alternador, fallas |
| Lubricación | Tiempo / kilometraje | Fecha, kilometraje, producto utilizado |
La diferencia está en el criterio de activación, algunos mantenimientos ocurren por tiempo, otros por kilometraje y otros deberían activarse porque una inspección detectó una condición fuera de lo esperado.
Un programa de mantenimiento preventivo también debe considerar las llantas
En muchas operaciones las llantas se administran como un inventario separado del mantenimiento. Se compran, almacenan, montan y reemplazan.
Pero para obtener información útil conviene conservar su relación con el vehículo. Cada neumático debería poder responder preguntas como:
- ¿En qué unidad estuvo instalado?
- ¿En qué eje?
- ¿En qué posición?
- ¿Con qué kilometraje se montó?
- ¿Con qué kilometraje se retiró?
- ¿Cuánta profundidad tenía?
- ¿Por qué se desmontó?
- ¿Fue reparado?
- ¿Fue renovado?
- ¿Cuántos kilómetros produjo?
Esto permite conectar mantenimiento con rendimiento. Supongamos que una llanta instalada en el eje direccional debería continuar operando, pero se retira anticipadamente por desgaste irregular.
Si simplemente registramos la salida como: “llanta reemplazada” perdemos información.
Si registramos: “retirada por desgaste irregular en hombro exterior, unidad 32, posición direccional izquierda, 42,600 km producidos” ya existe un dato que puede relacionarse con alineación, suspensión, presión e historial del vehículo.
El costo de mantenimiento no es solamente lo que cobra el taller
Los costos de mantenimiento suelen analizarse a partir de refacciones y mano de obra, pero para una flotilla conviene ampliar la mirada.
Supongamos que una inspección detecta un problema cuya atención preventiva cuesta: $7,500
La intervención se posterga porque la unidad todavía puede circular. Semanas después ocurre una falla, Ahora tenemos un escenario hipotético de:
- reparación: $24,000;
- servicio de grúa: $6,500;
- dos días fuera de operación.
El costo dejó de ser exclusivamente mecánico, también hay una afectación sobre la disponibilidad del vehículo. Esto no significa que cualquier mantenimiento postergado termine necesariamente en una reparación mayor.
Significa que la empresa debería considerar el riesgo de seguir operando dentro de su decisión.
Una llanta retirada antes de tiempo también forma parte del costo de mantenimiento
Hay otro costo menos evidente. Supongamos que una llanta cuesta $10,500 y nuestra operación esperaba obtener 100,000 km de servicio.
El objetivo económico sería aproximadamente: $10,500 ÷ 100,000 km = $0.105 por km
Ahora imaginemos que un problema de alineación provoca su retiro a los 62,000 km. El resultado real sería: $10,500 ÷ 62,000 km = $0.169 por km
Sin modificar el precio de compra, el costo por kilómetro de esa llanta aumentó alrededor de 61%.
La empresa perdió kilómetros potenciales de uso, por eso una buena estrategia de mantenimiento preventivo no solamente intenta evitar que el camión falle. También busca proteger la vida útil de los componentes que ya están instalados.
En una flotilla de carga con cientos o miles de neumáticos, pequeñas pérdidas de rendimiento repetidas en múltiples posiciones pueden convertirse en una cantidad considerable.
El historial de una llanta también ayuda a diagnosticar el vehículo
La trazabilidad funciona en ambos sentidos, el historial del vehículo permite entender qué pasó con una llanta, pero el historial de las llantas también puede revelar qué está pasando con el vehículo.
Supongamos que durante 18 meses una unidad presenta:
- tres llantas direccionales retiradas anticipadamente;
- desgaste repetido en la misma posición;
- dos alineaciones;
- una reparación de suspensión.
Ya no estamos analizando solamente el desempeño de tres neumáticos, estamos observando un patrón asociado a una unidad y una posición específica. Ese tipo de información es difícil de detectar cuando cada llanta se registra únicamente como una compra o una salida de almacén.
Bitácora de mantenimiento preventivo: qué vale la pena registrar
Una bitácora de mantenimiento preventivo debería permitir reconstruir qué sucedió con el vehículo.
Para una flotilla puede incluir:
- Datos de la unidad: Número económico, placa, configuración, kilometraje y tipo de operación.
- Evento: Servicio, inspección, reparación o incidencia.
- Fecha y kilometraje: Permiten establecer secuencia y frecuencia.
- Componentes intervenidos: Qué se inspeccionó, reparó o sustituyó.
- Hallazgo: Qué condición motivó el trabajo.
- Acción realizada: Qué hizo el taller.
- Próxima revisión: Por fecha, kilometraje o condición.
- Evidencia: Mediciones, fotografías, lecturas o documentos cuando sean necesarios.
En llantas conviene además registrar posición, profundidad, presión, kilometraje de montaje y desmontaje y motivo del movimiento.
No se trata de capturar datos porque sí, cada campo debería ayudar después a responder una pregunta operativa.
Preventivo y predictivo no significan lo mismo
- El mantenimiento preventivo intenta intervenir antes de una falla utilizando intervalos conocidos. Por ejemplo: revisar determinado componente cada cierto kilometraje.
- El mantenimiento predictivo agrega información sobre la condición real del activo para decidir cuándo intervenir.
Esto puede incluir señales provenientes de:
- temperatura;
- presión;
- vibración;
- diagnóstico electrónico;
- desgaste;
- cambios de rendimiento;
- comportamiento histórico.
En llantas la diferencia se entiende con facilidad.
- Una estrategia preventiva: puede establecer: inspeccionar presión y profundidad cada determinado periodo.
- Una estrategia basada en condición: puede detectar una pérdida de presión o una temperatura anormal entre inspecciones y generar una revisión antes del siguiente control programado.
No significa eliminar las inspecciones preventivas, significa añadir información que permite intervenir cuando el comportamiento del componente cambia.
Del calendario al mantenimiento basado en condición
Podemos imaginar la evolución de una flotilla en cuatro niveles.
Nivel 1: mantenimiento por calendario
La unidad entra porque llegó determinada fecha.
Nivel 2: mantenimiento por kilometraje
La intervención depende del uso real del vehículo.
Nivel 3: mantenimiento con historial
Se consideran servicios, reparaciones e incidencias anteriores.
Nivel 4: mantenimiento por condición
Además del historial, se utilizan datos actuales del vehículo y sus componentes para priorizar. Las llantas encajan especialmente bien en los dos últimos niveles porque generan información continuamente durante su vida útil.
Presión, profundidad, kilometraje, posición, reparaciones y motivo de retiro ayudan a construir una fotografía bastante precisa de cómo está trabajando ese componente.
Cuando una flotilla necesita llevar esa trazabilidad sobre cientos de neumáticos, una plataforma especializada como Flotal permite relacionar cada llanta con su unidad, posición, inspecciones, movimientos e historial sin depender de registros separados.
La prioridad correcta puede evitar que un pendiente se convierta en una urgencia
Volvamos al lunes por la mañana.
Tenemos 45 unidades.
- Seis próximas a servicio.
- Tres atrasadas.
- Dos con desgaste irregular.
- Una con reparación reciente.
- Otra con pérdida recurrente de presión.
- El taller solamente puede recibir tres.
Después de revisar kilometraje, historial, condición y criticidad, quizá las tres unidades con más kilómetros no sean las tres primeras que deberían entrar.
Esa es la diferencia entre programar mantenimiento y gestionar mantenimiento.
Un programa indica cuándo debería ocurrir una intervención y la gestión utiliza información para decidir qué requiere atención primero.
Y en una flotilla de camiones, las llantas son una de las fuentes de información que no conviene ignorar, cada desgaste irregular, retiro anticipado, pérdida de presión o diferencia de rendimiento puede ser solamente un problema del neumático o puede ser la primera señal de que algo más está ocurriendo en la unidad.
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